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Despedir a un Ejecutivo Senior: La Decisión Más Difícil que Todo Fundador Termina Enfrentando
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Despedir a un Ejecutivo Senior: La Decisión Más Difícil que Todo Fundador Termina Enfrentando

El error más caro que he visto cometer a los fundadores — incluyendo, más de una vez, dentro de nuestro propio grupo — no es la contratación equivocada. Es la contratación equivocada mantenida en su puesto durante dos años más de lo debido. El retraso casi siempre se racionaliza en el momento. Con perspectiva, casi nadie lo defiende.

Quiero escribir sobre la decisión más difícil del trabajo del fundador: sacar a un ejecutivo senior. No por causa justificada — fraude, una falta ética, mala conducta grave — esas situaciones son simples, por desagradables que sean. La categoría difícil es el ejecutivo que no es malo, simplemente ya no es el adecuado. Ha sido leal. Fue alguna vez la persona correcta. Cae bien al equipo. Y, silenciosa y diariamente, está frenando el negocio. Esta es la decisión que la mayoría de los fundadores evita hasta que les cuesta más de lo que pueden recuperar.

## El Coste del Retraso

El daño financiero de un líder senior que se ha estancado rara vez es visible en una sola línea de la cuenta de resultados. Aparece de forma indirecta, y eso es lo que lo hace peligroso.

Un líder senior al frente de una función estancada compone tres costes que el fundador suele pasar por alto:

- **Coste de oportunidad.** Lo que la función debería estar produciendo — crecimiento de ingresos, expansión de márgenes, entrada en nuevos mercados, atracción de talento — no está ocurriendo. La trayectoria plana se convierte silenciosamente en la nueva base, y el resto del negocio se ajusta a ella.

- **Coste de talento.** Las mejores personas del equipo ven la situación con claridad mucho antes que el fundador. Cuando se van, rara vez dicen la verdad sobre por qué. El líder estancado se queda. La capa siguiente se vacía silenciosamente, y reconstruirla lleva de dos a tres años.

- **Coste cultural.** Todo otro ejecutivo de la empresa observa lo que se tolera. Si a un colega se le permite ir a media máquina durante dieciocho meses sin consecuencias, el estándar para todos cambia. El techo cultural del negocio lo fija el peor desempeño senior que el fundador esté dispuesto a retener.

Cuando finalmente he reemplazado a un líder senior atascado, los primeros seis meses bajo la nueva persona casi siempre revelan lo que habíamos estado perdiendo. Iniciativas que estaban "estancadas" de repente ocurren. Personas que estaban "marchándose" se quedan. Contrataciones que eran "imposibles" se cierran en una semana. El mercado no cambió. El cuello de botella sí.

## Por Qué los Fundadores Dudan

Los fundadores, yo incluido, no retrasamos estas decisiones porque seamos tontos o débiles. Las retrasamos por razones que parecen virtuosas en el momento y resultan indefendibles en retrospectiva.

La primera es la **lealtad**. El ejecutivo estuvo allí en el momento difícil. Aceptó un recorte salarial en 2019. Mudó a su familia para estar más cerca de la oficina. El fundador siente, correctamente, que le debe algo a esa persona. El error es confundir la deuda personal con la asignación correcta del puesto. Las dos cosas tienen que resolverse por separado.

La segunda es la **incertidumbre sobre el reemplazo**. Mejor el bajo desempeño conocido que la nueva contratación desconocida. El miedo a un resultado aún peor paraliza la decisión. En la práctica, el riesgo del reemplazo es real pero casi siempre exagerado, porque el coste del statu quo es invisible mientras que el coste de una mala nueva contratación sería visible.

La tercera es la **evitación de la conversación misma**. La conversación es genuinamente difícil — emocional, legal y reputacionalmente. Los fundadores la posponen como la mayoría pospone cualquier cosa dolorosa: no decidiendo en contra, sino decidiendo pensarlo el mes que viene.

La cuarta es la **brecha de optimismo**. Casi todo fundador cree, contra la evidencia, que este será el trimestre en que el ejecutivo dé la vuelta a las cosas. La esperanza, en ausencia de nueva información, no es una estrategia. Es la razón más común por la que las salidas senior ocurren uno o dos años tarde.

## Cinco Señales de Que la Decisión Ya Está Tomada

Para cuando un fundador se está haciendo seriamente la pregunta, la respuesta suele ser ya obvia. Las señales de que la decisión está atrasada son sorprendentemente consistentes.

- El fundador ha dejado de darle al ejecutivo nueva responsabilidad, ni siquiera de manera informal. El instinto de delegarle ha sido silenciosamente reemplazado por el instinto de rodearlo.

- Las mejores personas de la función se están marchando, o han dejado de hacer campaña para traer a otros.

- El fundador está haciendo partes del trabajo del ejecutivo — tomando reuniones clave, firmando decisiones que deberían estar a su nivel, leyendo los reportes operativos directamente.

- Las conversaciones de estrategia sobre esa parte del negocio ya no incluyen al ejecutivo de manera significativa. Están informados, no involucrados.

- El fundador teme, en lugar de esperar con ganas, el uno-a-uno semanal. El temor es información.

Cuando tres o más de estas son ciertas, la decisión ya está tomada. La pregunta restante es el momento, la secuencia y cómo se hace.

## Cómo Hacerlo Sin Dañar al Equipo

La conversación misma, cuando finalmente ocurre, debe ser privada, directa y respetuosa. No existe una versión de esto donde ser indirecto sea más amable. La vaguedad permite que la persona salga de la sala con esperanzas, lo que hace que la segunda conversación sea peor.

Algunos principios que trato de seguir:

- **Sé claro en que la decisión es definitiva.** Esta no es una evaluación de desempeño. No es una apertura para negociar. La decisión está tomada; la reunión es para comunicarla.

- **No litigues el pasado.** Un largo recital de quejas no ayuda a nadie. Comunica la decisión, explica brevemente el razonamiento a alto nivel, y pasa directamente a las cuestiones prácticas: tiempos, transición, comunicación, indemnización.

- **Sé generoso en la salida.** Indemnización, referencias, tiempo para encontrar el próximo puesto. No porque la persona se lo haya ganado en el último año, sino porque cómo se gestionan las salidas lo observa de cerca todo el que se queda. El coste de la generosidad es pequeño. El coste de una salida hostil resuena durante años.

- **Comunica al equipo rápidamente.** Un vacío de información será llenado por la especulación. En las primeras veinticuatro horas, el equipo debe saber que el ejecutivo se ha ido, quién lidera en el ínterin y el calendario de la búsqueda.

- **Resiste el impulso de sobre-explicar al equipo.** Los detalles sobre el desempeño son inapropiados. El camino intermedio es la honestidad sobre el cambio sin comentarios sobre la persona.

El equipo casi siempre lo sabe. El alivio, a menudo no expresado, es real. Lo que el equipo está observando es si el fundador lo manejó con dignidad. Eso es lo que recuerda.

## La Pregunta del Reemplazo

La pregunta que paraliza la decisión — *¿quién los reemplaza?* — debe responderse antes de la conversación, no después. Hay dos respuestas aceptables y una inaceptable.

Las respuestas aceptables son:

- **Un sucesor específico identificado internamente**, normalmente el subordinado más fuerte o un par en una función adyacente, listo para asumir el cargo de manera permanente o en una capacidad provisional durante seis a doce meses mientras corre la búsqueda.

- **Un candidato externo de confianza ya en conversaciones avanzadas**, con una fecha de inicio definida.

La respuesta inaceptable es que el fundador haga el trabajo él mismo indefinidamente. Que los fundadores reabsorban roles senior es, en mi experiencia, la forma más fiable de estancar el resto del negocio. Señala que ningún sucesor es aceptable, lo que seca la cantera de talento, y consume el ancho de banda del fundador de una manera que ningún otro compromiso puede.

Si ninguna respuesta aceptable está en su sitio, el movimiento correcto suele ser poner un interino interno creíble en el puesto el día del cambio e iniciar la búsqueda externa de inmediato. Un interino con autoridad clara es mucho mejor que un fundador fingiendo que el puesto está cubierto.

## Lo Que Enseñan los Casos Públicos

Tres casos de empresas cotizadas ilustran el coste de esperar demasiado y el valor de finalmente actuar.

Cuando el consejo de Disney devolvió a Bob Iger al puesto de CEO en noviembre de 2022, reemplazando a Bob Chapek tras un mandato difícil de dos años, la cotización se movió de manera significativa en los días siguientes y las conversaciones estratégicas que se habían estancado dentro de la compañía se reanudaron. La decisión claramente había estado pendiente durante meses. La duda del consejo le costó a Disney valor visible antes de actuar.

En 1985, el consejo de Apple apartó a Steve Jobs del control operativo de la división Macintosh — una decisión que, con perspectiva, parece obviamente equivocada. Pero la lección más profunda es lo que vino después: en 1996, con la compañía cerca de la insolvencia, el consejo tuvo que volver a traer a Jobs. El interregno bajo John Sculley, Michael Spindler y Gil Amelio fue una secuencia de líderes senior que no encajaban con el momento y a quienes se mantuvo demasiado tiempo. El coste fue casi la compañía.

En Starbucks, cuando Howard Schultz volvió como CEO en 2008 después de que la cadena se hubiera desviado bajo Jim Donald, los reinicios operativos y estratégicos ocurrieron rápidamente porque la compañía finalmente había aceptado que la estructura anterior no estaba funcionando. El regreso de Schultz se recuerda como audaz; los años de retraso antes del regreso fueron la verdadera historia.

En cada caso, la lección no es sobre los individuos. Es sobre el coste de esperar demasiado para tomar una decisión que, en algún nivel, los responsables ya sabían que había que tomar.

## Lo Que He Aprendido al Equivocarme

A través de nuestro grupo, he tomado esta decisión bien y la he tomado mal. Los casos mal tomados comparten un único rasgo: esperé demasiado. Ni una sola vez, en retrospectiva, he deseado haber actuado más tarde. Repetidamente he deseado haber actuado antes.

Algunas cosas que trato de recordarme cuando me encuentro en ese tramo intermedio incómodo donde la pregunta se está formando pero todavía no he actuado:

- El coste del retraso es invisible, pero se está pagando cada día, por el equipo y por el negocio. El coste del cambio es visible, pero se paga una vez.

- La lealtad a la persona y la decisión correcta para el puesto son dos preguntas separadas. La primera se resuelve con indemnización, referencias y respeto. La segunda tiene que resolverse por los méritos.

- El equipo casi siempre lo sabe antes que el fundador. Para cuando el fundador está seguro, el equipo lo está desde hace meses.

- Un cambio senior bien gestionado es la forma más rápida de reiniciar la trayectoria de una función estancada. Seis meses después, el negocio se ve irreconocible.

## Puntos Clave

- El error más caro en el liderazgo senior no es la contratación equivocada — es el ejecutivo que alguna vez fue el correcto y ya no lo es, mantenido en su puesto demasiado tiempo

- Un líder senior estancado compone tres costes que el fundador suele pasar por alto: coste de oportunidad, coste de talento y coste cultural

- Los fundadores retrasan estas decisiones por lealtad, incertidumbre sobre el reemplazo, evitación de la conversación y la brecha de optimismo — ninguna sobrevive el escrutinio en retrospectiva

- Cuando el fundador está rodeando al ejecutivo, las mejores personas se están yendo y el uno-a-uno semanal se teme, la decisión ya está tomada — solo queda el momento

- La conversación misma debe ser privada, definitiva, breve, generosa en indemnización, y seguida en veinticuatro horas por una comunicación clara al equipo

- La pregunta del reemplazo debe responderse antes de la conversación, no después — un interino creíble es mucho mejor que el fundador reabsorbiendo el rol

- El patrón en casos como Disney, Apple y Starbucks es el mismo: el coste del retraso siempre es mayor que el coste del cambio

La parte más difícil de esta decisión no es la conversación, la búsqueda ni la comunicación al equipo. Es admitirte a ti mismo, como fundador, que lo sabías hace seis meses y esperaste. La disciplina de las empresas longevas es, en parte, la disciplina de actuar sobre lo que ya sabes.

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